domingo, 9 de octubre de 2016

Luisa, ese toque amateur.


Fecha: Septiembre 2016
Tarifa: 100 la entera
Contacto: 674471550.
Nacionalidad: dominicana.
Ubicación: Madrid.
Lugar de la cita: no dispone de sitio propio, por lo que los encuentros son en hoteles, domicilios o apartamentos por horas. En este caso, apartamento por horas. Por cuenta del cliente.
Horario: de lunes a viernes en horario comercial. Creo que también atiende algún sábado, pero es mejor consultarlo con antelación.
Edad: unos 20.
Carácter: trnquila y en principio poco habladora, pero es de risa fácil y llevarse bien con ella es muy sencillo. Parece tímida y a veces cómo que pone algo de distancia. Tienes que llevar siempre la iniciativa. En el tema es muy parecida al trato personal. Siempre has de proponer y llevar tú la iniciativa. Sin embargo, ella responde siempre bien y se deja llevar sin problemas.  
Descripción del físico: es del tipo de “la vecinita de al lado”. A priori no llama la atención, pero si te detienes a observarla es muy apetecible. El conjunto de cara es normal, con bonitos ojos y deliciosos labios. Chica menudita, con curvas. Piel muy suave y con la frescura de su juventud. Generoso pecho para su constitución y culo muy sabroso.
Higiene: muy buena. Ducha antes y después.
Tatuajes: uno cerca del tobillo.
Besos: si.
Francés: natural.
Griego: no.
¿Repetiría?: sí.




Luisa no es una profesional al uso. La conocí por un anuncio en un foro y que yo sepa, es el único sitio en el que se anuncia. No dispone de sitio y quedamos en unos apartamentos por horas. El contacto fue por whatsapp, con rapidez y sin complicaciones. Luisa llegó puntual y subimos a la habitación. Me parece dulce y tranquila y a pesar de que no es una chica despampanante, no podía quitar la mirada de sus pechos. Y más delante de su culo, cuando andaba delante de mí.


Tras la entrada a la habitación, algo de conversa para toma de contacto y nos dirigimos al baño. En la ducha jugamos un poquito. Compruebo la suavidad de su piel, algo que me gusta mucho. Nos restregamos, sobamos y hacemos alguna broma. Según salimos, estoy deseoso de ella. Los besos son tranquilos y sensuales. Pero a lo largo de la cita veo que son un poco superficiales. La tumbo boca arriba y me la como enterita. Ella se relaja rápidamente y mientras ataco su clítoris, empieza a gemir. Al rato pega auténticos gritos. Está toda empapada y es un espectáculo. A duras penas consigo dejar de devorarla. Me pone a mil y no quiero dejarla. Pero cambiamos y empieza con un francés. Suave y húmedo. Por momentos hace garganta profunda pero yo no la animo. La agarro del cuello y la cabeza, le muerdo la boca. Ella prosigue y cuando quiero más de ella pasamos al folleteo.

Primero ella arriba. Después arriba pero del revés. Después misionero. Por último, a cuatro. En todas las posiciones ella se deja llevar y colabora. Pero tengo una pequeña sensación de insatisfacción. Cómo si ella se reservara un poco y no diera ese pequeño toque que hace subir el sexo muchos enteros. Estoy con muchas ganas y me aplico. A cuatro estamos bastante rato, con mucha caña, hasta que debo parar un poco. Durante ese pequeño receso y la vuelta a las hostilidades, Luisa muestra muy poca iniciativa. Un poquito de morbo hubiera sido ideal. Pero pasados unos minutos volvemos al ataque. Después de otro par de posturitas, acabamos con un facial.

Una buena y grata experiencia, que con un pequeño plus, podría ser de sobresaliente. Ya iremos viendo.






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