jueves, 4 de agosto de 2016

Liz, sensual sorpresa.

Fecha: Junio 2016.
Tarifa: 100 la entera.
Contacto: 632197411
Nacionalidad: ¿dominicana? Es una suposición.
Ubicación:  Es itinerante, así que ya no estará en la ciudad.
Lugar de la cita: piso compartido. Estancia y baño limpios y ordenados.
Horario: no pregunté.
Edad: 24 dice su publi
Carácter: su trato es dulce, parece poco habladora, se ríe abiertamente con franqueza y que entienda mi sentido del humor es un plus.
Implicación: bastante buena.
Físico: curvas muy pronunciadas, ojos oscuros expresivos, de cara me resultó atractiva y morbosa. Pechos medianos, naturales, muy apetecibles y reaccionan bien si se les trata adecuadamente. Culo impresionante, redondo, duro, de matricula de honor.
Higiene: buena.
Tatuajes: dos muy pequeños en ambas caderas.
Besos: picos robados.
Francés: sin.
Griego: no pregunté.

¿Repetiría? Si.



Tras rocambolescas circunstancias que entran en la categoría de “¿qué he hecho yo para merecer esto?” intento contactar con alguna chica que me ayude a sobrellevar el desastroso día. No las tengo todas conmigo. No conozco la ciudad y voy a ciegas. Llamo a varios números sin suerte y al fin, Liz contesta. Habla despacio y con suavidad, me da buena sensación y me presento en su piso quince minutos después. Me abre una chica con lencería y zapatos negros. Me sorprende su físico, la redondez de sus curvas y no sé porque, me la imaginaba más alta. Tipo jaquetona latina. Pero no, es de estatura media. Me conduce a la habitación y su trasero es un imán para mis ojos. Espectacular.

Tras los asuntos del poderoso caballero Don Dinero y el paso por el baño, volvemos a la habitación. Liz me encara, acercándose. Pregunta si se quita el lápiz de labios. Frente a frente nos reconocemos. Liz me besa por el pecho, cuello y demás. Pero curiosamente apenas consigo sacar un par de picos de su boca. Nos acariciamos, me masturba y la temperatura sube. Descubro y saboreo sus pechos, muy ricos. Sus pezones reaccionan y me recreo un poco más.

¿Estrategia o casualidad? Liz se sube a cuatro a la cama con la intención de arreglar algo de la cama. Su señor culazo, espectacular, me obliga a lanzarme sobre él. Ella se deja hacer mientras me doy un festín con sus nalgas. Madre mía, que impresión. Le indico que se tumbe en la cama boca arriba y sigo con el reconocimiento. Liz se abandona y parece disfrutar, relajada. Cuando doy por terminado el tercio, comienza un francés. Suave y muy salivado. Se ayuda con la mano pero es una delicia. En esos momentos en el que se relaja soy yo y la dejo hacer. Una gozada. Estamos un rato largo ya que ninguno proponer ningún cambio. Cuando estoy a punto de explotar por enésima vez, me pregunta si quiero follar.

Se coloca encima de mí con tranquilidad. Muy despacio, disfrutando de todo el proceso. Cuando su coño abraza mi polla me entra un escalofrío y ya me tiene. Estoy a su merced. Mueve sus caderas al ritmo de la música, siempre despacio y de forma sensual. Va jugando con sus movimientos, atenta a mis reacciones. Después me agarro a sus caderas cómo si no hubiera un mañana y la follo con fuerza. Olas de placer recorren mi cuerpo. Liz vuelve a tomar las riendas del asunto pasados unos minutos. Cabalga durante largo tiempo, proporcionándome dosis de morbo extra con sus tetas y labios. Tengo la idea en la cabeza de follarla a cuatro, semejante culo es un placer. Pero mientas lo pienso me digo que al carajo, estoy gozando tanto que me centro en lo que estamos haciendo. Llegado el momento, ella nota que estoy cerca del orgasmo y acelerando sus caderas me hace estallar. Hacía mucho que ninguna chica me sacaba un orgasmo tan intenso.

Mientras descansamos un poco y me recupero, suena la alarma de un teléfono. Ella no dice nada y pasamos unos minutos de charla. Bromeamos algo y ya pasado un rato, me recuerda que lo que había sonado antes era la alarma de la hora.

Cuando Liz cierra su puerta tras mi espalda, siento que parece que por fin algo salió bien en un día tan antipático y retorcido.





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