miércoles, 1 de junio de 2016

Alexia y Maira: doble de nada.

Fecha: Mayo 2016.
Tarifa: 250€ la entera de dúplex.
Contacto: 667023476. www.ladyalexscort.com
 Nacionalidad: ambas cubanas
Ubicación: Zona Clara del Rey, (Madrid).
Lugar de la cita: Donde suele recibir Alexia. Local comercial de dos plantas. La inferior muy amplia, con baño y una sala grande con la cama, un sillón tantra y diversos accesorios para practicar sado maso (de los cuales no hicimos uso).
Horario: hasta las 00:30 de la noche. Mejor llamar para comprobar disponibilidad
Edad: Alexia acercándose a los treinta y Maira creo que ya los superó.
Carácter: atención telefónica previa por parte de Alexia un tanto seca. En persona ambas se mostraron amables y correctas. Maira me pareció más simpática y sonriente. Pero en general y en el tema se mostraron algo distantes.
Implicación: correcta.
Físico: Alexia se publicita a cara descubierta, pero ha ganado algunos kilos. Personalmente me la esperaba menos rotunda. Culamen grande y duro. Maira es la clásica mulata delgada y con curvas, bonitos ojos. De esas que llaman la atención por la calle. No dispongo de fotos de Maira.
Higiene: Maira buena y Alexia algo menos.
Tatuajes: Alexia tiene varios en la base de la espalda, abdomen, empeines y no recuerdo si alguno más. Maira no.
Besos: Alexia de todo tipo y sin problemas y Maira al principio un par de piquitos y después la noté renuente.
Francés: sin.
Griego: Alexia si, Maira creo que no.

Repetiría: no.


Experiencia difícil de describir. Desde el punto de vista sexual no fue satisfactoria. Fue rutinaria y sin chispa. Pero por otro lado creo que ambas chicas tienen aptitudes para esto.

Alexia es una profesional bastante activa en internet. Se pueden localizar con facilidad anuncios, hilos en foros, fotos suyas y además dispone de una página web. Combina servicios de acompañante con los de ama, de ahí que tenga todos los accesorios al efecto en su local. También ha organizado alguna orgía y algún gang-bang, siendo Maira una de las chicas participantes. Maira no dispone de sitio y la forma de quedar con ella es a través de Alexia.

Me recibe Maira, sonriendo detrás de su melena y me dirige a la sala de abajo, la del folleteo. Lleva lencería negra y tacones. Cómo señalé en la ficha sus ojos me parecieron muy bonitos. Más bien claros y de un color indeterminado que no supe identificar. Mientras nos saludamos y hablamos de nada en particular, baja Alexia. La primera impresión es que ha ganado varios kilos respecto a sus fotos. Lleva gafas y el pelo corto teñido de rubio. Bromeo un poco con Maira pero Alexia se muestra más distante. Paso al baño y al salir ellas están charlando tumbadas en la cama.

Me acerco y ambas se incorporan. Por instinto mi pretensión inicial es acariciar, besar y descubrir un poco sus cuerpos, jugar un poco para calentar motores, pero ambas me frenan y dirigen ellas la campaña. Un par de someros picos es lo que consigo de cada una, así que dirijo hacia otros pastos, encontrando los pechos de Maira. Algo caídos pero sabrosos. Acto seguido ambas se dirigen a hacerme un francés. Me parece algo superficial y quiero dirigir un poco pero en ese momento Alexia se incorpora, se coloca a mi espalda y me hace un beso negro. Pero también me parece poco sabroso, apenas lo siento. Momentos después ambas se levantan y me indican que me tumbe. En ese momento todo el morbo ha desaparecido. Mi impresión es que siguen su guión y no están atentas a mis posibles indicaciones o señales. En varios momentos más de la cita, al tomar yo la iniciativa, me topo con una negativa. Amable, pero negativa. No lo entiendo, porque intentaba hacer cosas que no se salían de lo pactado. El punto más negativo de la cita fue el olor de la vagina de Alexia. No se trata de un olor natural un tanto fuerte, sino  de falta de higiene.

Cuando ambas notan que la sesión no está marchando demasiado bien, paran y me preguntan. A partir de ese momento intentan varios cambios de posturas y actividades. Algunos me resultan más placenteros que otros y procuro dejarme llevar y disfrutar. Pero pasa lo mismo, ellas van a piñón fijo y no me dejan tomar iniciativa alguna. Finalmente, mientras Alexia me come la boca y Maira la polla, me corro.

La charla post-coital resulta amena y divertida, pero claro, hemos venido a otra cosa. Salgo de la casa con una sensación incompleta. Aun no teniendo nada concreto que reprochar, el servicio ha sido demasiado rutinario y sin complicidad ninguna. Seguiremos nuestra búsqueda.




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