domingo, 10 de enero de 2016

Duda Maya, fitness brasileño.


Fecha: Diciembre 2015.
Tarifa: 150 la entera.
Contacto: 655986882.
Ubicación: en Gran Vía, a la altura de Callao (Madrid).
Lugar de la cita: estudio pequeño, con baño y cocina incorporados. No causa buena sensación, es bastante mejorable.
Horario: 24 h.
Edad: difícil de calcular, ¿30?
Carácter: amable y sonriente.
Implicación: correcta, pero con altibajos.
Físico: cuerpo fibrado de gimnasio, no muy alta, piel morena y con marcas de bikini. De cara no es guapa, no me convenció, aunque no es fea. Trasero espectacular.
Higiene: correcta, aunque con matices.
Tatuajes: uno enorme de un dragón en la espalda.
Besos: si.
Francés: sin, lento y salivado.
Griego: no pregunté, pero en su publi dice que sí.

Repetiría: no.



Las fotos de Duda sin duda llaman la atención, así que tras verlas hice la correspondiente investigación. Se anuncia con varios nombres: Duda Maya, Fernanda, Samara, Viviane. Su horario es de 24 horas y sus servicios extensos, incluyendo griego (que no probé), sado, tríos, fiestas, etc. Lleva en Madrid varios meses, según me dijo se quedará una temporada más si le va bien.

Tras fijar la cita me acerco a un boque de pisos de la calle Gran Vía, cerca de Callao. Hay un aparcamiento muy cerquita que facilita el tema del coche. En caso contrario, hay metro y varias líneas de autobuses al lado. El edificio es grande, con trasiego de gente. No vi portero ninguno. Está bastante avejentado en general, necesita un lavado de cara. Al igual que el estudio de Duda, un tanto pequeño y algo incómodo. Creo que por la tarifa que cobra a la hora, podría ofrecer una estancia más confortable. No estuve a gusto en el sofá cama y otros detalles del piso (cómo donde colgar la ropa o la cocina incorporada) no facilitaron la tarea. Creo que esos son detalles a cuidar.

Tras pasar el umbral de la puerta, veo a Duda con un conjunto de sujetador, tanga y tacones que dejan ver el esplendor de su cuerpo de gimnasio. Es cómo en las fotos: duro y fibrado, manteniendo la figura. De cara, a pesar de sus profundos ojos oscuros, no me terminó de convencer. Se muestra amable y simpática y conversamos un poco para romper el hielo. Tras unas bromas y cometarios, Duda se acerca a mí y puedo acariciar su cuerpo. La piel es morena, con las marcas del sol y parece que hace poco se ha puesto crema. Sus pechos son pequeños pero apetitosos, pero lo destaca, sin duda, es su culo. Estéticamente perfecto, duro y apetitoso. Me acaricia el paquete y se sube a la cama. Mientras me mira provocadora, me saca la polla del pantalón y comienza un francés. La visión es morbosa y ella cruza su mirada con la mía. Me sorprende que no me haya ofrecido sesión de higiene. Pero cómo voy recién duchado, me dejo llevar.

Pasado un rato se levanta y nos metemos mano mutuamente mientras nos desvestimos. Duda es de sangre caliente y se nota. Nos tumbamos en el sofá cama y seguimos con el sexo oral. Después me cabalga a la japonesa. Sonoramente y durante largo rato, hasta que cambia de modo de cabalgarme. En una de esas variaciones casi llego al orgasmo, pero cambiamos. Hasta ese punto todo ha ido perfectamente, pero a partir de ahí Maya parece que pierde la concentración y se muestra ausente y distraída. El misionero es bastante normalito y a cuatro mejora algo la cosa. La escena de su trasero y el tatuaje de la espalda, son la causa. Se tumba del todo boca abajo y hace unos movimientos de cadera que son un terremoto. Cómo no soy capaz de reconducir el asunto y empieza a hacer mella en mí tanto trabajo, acepto gustoso la idea de Duda de acabar con un francés. Tras colocarnos convenientemente, me dejo llevar y así acabo. Cicno minutos de charleta y vuelta al mundo exterior.

Fu una expe con una primera mitad satisfactoria y con una segunda mitad un tanto funcional.  Duda tiene un perfecto cuerpo de gimnasio, es amable y simpática. Por otra parte, no me resulta guapa de cara y su implicación varía demasiado. Además de lo ya comentado del entorno. 











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