miércoles, 2 de diciembre de 2015

Marta, la secretaria madura.


Fecha: Noviembre 2015.
Tarifa: 100 la entera.
Contacto: 722558894.
Ubicación: Sor Ángela de la Cruz.
Lugar de la cita: Apartamento con habitación y baño incorporado. Típico edificio de alquiler de oficinas y apartamentos.
Edad: madurita.
Carácter: muy natural y abierta, es fácil sentirse a gusto con ella. Tiene el toque seductor de las chicas que han asimilado bien su experiencia.
Implicación: excelente.
Físico: preciosos ojos verdes, melena rizada llamativa, fiel reflejo de las fotos y un trasero que en según que vitas, es irresistible.
Higiene: perfecta.
Tatuajes: espalda, en la parte baja.
Besos: a tutiplén. Ricos y sabrosos.
Francés: sin, salivado, lento, uno de sus puntos fuertes.
Griego: creo que  con suplemento, no probé.

No recuerdo en que momento, pero me había fijado en Marta con anterioridad y cotilleé un poco a raíz de ver uno de sus anuncios. La impresión fue buena pero por causas que se me escapan no volví a acordarme de ella. Hasta que un día surgió la oportunidad. Recibe en un piso cercano a la Plaza de Cuzco, en un típico edificio de alquiler de oficinas y apartamentos. Cuando me abre la puerta varias cosas me llaman la atención: sus preciosos ojos, su cabellera rebelde y la forma y el tono con que me trata. Marta es sencilla y seductora a la vez, cómo quien no le da importancia al asunto. Lleva un modelo negro de lencería, con unas mallas en la parte superior, medias y tacones altos. Me mira directamente a los ojos, me invita a pasar y tras las presentaciones me enseña un poco las instalaciones. Desde ese primer momento me siento a gusto con ella.

Aprovechando un descuido de ella me acerco por detrás, apoyando mis manos en su cintura y jugando con ella. Bromeamos y para mi sorpresa noto un culo grande, apetecible, duro. Le dedico algunas atenciones y no puedo por menos que ponerme en cuclillas, para disfrutarlo como se merece. Lo beso, lo chupo, agarro y paso a su vagina. Cuando me deleito en ella, Marta ronronea un poco y se deja hacer. Pasados pocos minutos, se gira y me dirige a la cama. Pero en el camino nos paramos y de pie nos damos el lote. Marta besa con despreocupación, abierta y francamente. Tras unos largos momentos en ese tercio, se agacha y comienza a hacerme un francés. Suave, con mucha saliva, muy sabrosón. Subida a cuatro en la cama prosigue un poco. Después cambiamos de tornas. Le como el chocho de menos a más. Marta se relaja y alaba mis progresos con la lengua. Un buen rato más y probamos con las posturas.

Ella encima, ella debajo, a cuatro (con una visión excelente). Todas muy satisfactorias. Con Marta es sexo es relajado pero intenso. Me come la boca de cuando en cuando, algunas frases por aquí y allá y cuando nos damos cuentas estamos pringados en sudor y sin fuelle. Paramos una pizca. Hablamos un poquito (repito lo maja que me parece) y vuelta al ataque, que no se diga. Otra ronda más de posturas, disfrutando muy a gusto. Parece que me pasado de frenada y que así no me voy a correr. Marta toma la iniciativa y vuelve a chuparme. En un momento dado, pasa a besarme con fruición mientras me pajea, y llego al orgasmo.

Recuperamos fuerzas con una bebida fría y la correspondiente charla post-coital. Ya vuelta al mundo real me voy con unas buenísimas sensaciones.








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