martes, 3 de noviembre de 2015

Yennifer, morbo serio.

Fecha: Noviembre 2015
Tarifa: 100 la entera.
Contacto: 6511763447
Ubicación: Puente de Vallecas.
Lugar de la cita: Apartamento amplio y perfectamente limpio y ordenado.
Horario: no pregunté, fui en horario de oficina.
Edad: 27 dice la publi. Creíbles.
Carácter: ligeramente distante y a veces puede resultar cortante con algunos comentarios. Sin conocerla demasiado, tiene pinta de ser así por naturaleza, no por mala intención. Cuando se relaja, el tono cambia a mejor.
Físico: imponente mulata de curvas y curvas. Tiene un porte y una forma de moverse elegante y sensual. Todo en su sitio. De cara es guapa, de expresión algo seria, con bonitos ojos ajados y labios muy apetecibles. Fotos reales.
Higiene: impecable.
Tatuajes: bajo vientre.
Besos: sin problemas.
Francés: sin.
Griego: con suplemento (no probé).



Si Picasso pasó por su época azul, yo estaré pasando, salvando las distancias, claro está,  por mi época “chocolate”. Parece que me he aficionado a las mulatas. En fin, caprichos del destino. Llevaba un tiempo oteando a Yennifer, pero tras llamarla un par de veces y no poder cuadrar agendas, deje la idea de lado un tiempo. Además, por teléfono me parecía un poco seca y eso me echaba para atrás. Hasta que una tarde en la que disponía de un hueco libre me volví a acordar de ella. Información telefónica con todos los detalles pero como digo, un tanto seca. Tras concertar la cita y el ritual de la llamada desde el portal, entro en su apartamento.  ¡Guau! ¡Qué mujerona!

Tras la puerta emerge Yennifer, una mulatona guapa, de pronunciadas curvas, con una escueta lencería y sobre unos taconazos. Tras el saludo me deleito con su figura mientras la sigo a la habitación. Arreglamos los asuntos del poderoso señor Don Dinero, por cierto, un poco cortante su comentario en ese punto y paso a la ducha. Baño grande, todo limpio y recogido. Me deja solo mientras me aseo, ese pequeño detalle tampoco me agrada mucho pero no tiene mayor importancia.


Ya en la habitación me alegra ver que le saco alguna sonrisa, nos empezamos a llevar con más naturalidad. De pie nos morreamos como mandan los cánones. Tiene unos labios deliciosos y voy explorando el resto de su anatomía. La sobo y me soba. La atraigo de las caderas y me deleito con sus tetas un buen rato, después su cuello y vuelta a los besos. Agarro su culo, acaricio sus tetas y ya estoy disparado. Se sienta en la cama y comienza con un francés. De los buenos, sin nada que objetar. Con el morbo añadido de sus miradas. Me hace una cubana de libro, no soy muy aficionado a esa práctica pero Yennifer casi hace que me corra.

Nos tumbamos en la cama y siguen los preliminares. No tengo prisa y ella parece que se relaja. Se moja y noto sus fluidos. Me agarra la cabeza mientras ronronea y la dirige hacia donde le da más placer. Vuelvo a notar sus fluidos y seguimos un largo rato. Parece que el tiempo se ha detenido hasta que la oigo decir: “ven, que te voy a follar”. Se termina de quitar los últimos restos de lencería y la sorprendo por detrás. A cuatro la vista es increíble. Además, hay unos espejos a los pies de la cama que proporcionan una gran vista. Pese a que yo soy más de mirar al natural. Largo rato estamos en dicha posición. Su culo es una delicia, lo acaricio, cacheteo y toco a placer. Recorro su espalda y cuello con mis manos. A ratos más liviano, a ratos más potente, empiezo a sudar por el esfuerzo. La pega es que me da la impresión de que cuando la penetración es más profunda, cambia un poco la posición para que no lo sea tanto.


El siguiente tercio es en el diván tántrico que tiene en la habitación. Tan sólo en una ocasión había tenido oportunidad de usar uno y esta vez fue mejor. Me cabalga en diversas posiciones, los espejos siguen siendo muy eficientes y disfruto enormemente. Por momentos ella parece estar algo ausente pero sigue follándome sin parar. Tras varios cambios de postura encuentro una variación muy placentera. Estoy debajo de ella pero la sujeto bien, clavo mi polla y ataco. Es el mejor rato de la tarde, la excitación crece y me sobreviene el orgasmo.

Después de recoger un poco y algo de beber nos recostamos en la cama y charlamos. De nada importante pero por un momento, al igual que pasó durante un par de ratos durante el sexo, parece que se relaja un poco y todo fluye mejor. El tiempo acabó hace un rato y es hora de marchar. Nos despedimos y pese a haberlo pasado francamente bien y lo que me gustó ella, pienso que es indudable que trabaja bien y tiene un físico portentoso. Pero con un poco de confianza esas pequeñas aristas de su carácter pueden tamizarse mucho. El tiempo lo dirá.









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