domingo, 14 de junio de 2015

Mónica Andaluza, morbo sureño

Nombre: Mónica
Fecha: Mayo 2015
Contacto: anuncio aquí
Ciudad: Madrid
Lugar de la cita: apartamento. Pero no era su lugar habitual.
Edad: ¿30? A ojo de buen cubero.
Carácter: maja de trato y colaboradora e implicada en la acción.
Físico: porte elegante, rostro atractivo con mirada profunda, personalmente su expresión facial me da bastante morbo y en general es una chica esbelta y con curvas, con todo donde tiene que estar.
Higiene: buena.
Tatuajes: no.
Besos: estupendos
Francés: sin.
Griego: no pregunté.
¿Repetiría?: si.
Puntos a favor: buen hacer, buen carácter, buen físico.
Puntos a mejorar: ninguno en especial. 



Tiempo atrás coincidí con Mónica en una casa en que la que ella trabajaba. Pero nunca hubo oportunidad de conocerla más allá. Posteriormente intenté ponerme en contacto con ella y tampoco pudo ser. Hasta que un día, por la más pura de las casualidades, finalmente hubo encuentro. Todo empezó cuando a una amiga le propuse un juego, una especie de cita a ciegas con una Acompañante Misteriosa. Tendíamos un encuentro mi amiga, yo  y otra chica más. Yo estaría con los ojos vendados y no vería a nuestra compañera de juegos en ningún momento.

El día de autos llego al piso y tras los saludos y demás, paso a ducharme. No había nadie más en el apartamento. Al salir, mi amiga me venda los ojos y me tumba en la cama. Hasta aquí todo normal. Instantes después noto algo raro, no sabría explicar el qué, ya que al estar con los ojos cerrados todo es un poco más confuso, y noto que me están haciendo un francés. La Acompañante Misteriosa había entrado en escena. Lo más curioso de todo es que al tocarla por primera vez me vino a la cabeza que la Acompañante Misteriosa era Mónica. Por nada en especial, simplemente me lo imaginé. La cuestión es que estuvieron haciendo conmigo guarrerías varias. Desde francés a dúo, a francés a tunos mientras me morreaba con una o con la otra, francés a dúo mientras le comía el chichi de la una o de la otra y después cambio y más cambio. Una me folla, la otra también, nos comemos, me vuelven a follar. Todo se va mezclando sin parar.

Dos de los mejores momentos los protagonizó Mónica. Uno cuando me comió enterito por boca, cuello y aledaños. Y otro cuando me cabalgó por primera vez.

Sin embargo he de decir que ese día yo estaba raro. Un asunto me tenía algo preocupado y me venía a la mente. Por otra parte andaba bastante cansado. El resultado: no disfruté todo lo que podía haber disfrutado. Ellas se comportaron de manera impecable. Me chuparon, besaron y follaron a destajo hasta que mi amiga me dijo al oído: “Ahora vas a correrte en su boquita”. Y eso hice, soy fácil, lo sé.

Después comentamos la jugada distendidamente y Mónica me pareció francamente maja. Algo que personalmente valoro mucho. Actualmente Mónica vive fuera y acude a Madrid por temporadas para trabajar unos días. Así que estaremos pendientes de los anuncios para volver a pasar un rato con ella. Y al menos, vernos las caras mutuamente.






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