martes, 2 de junio de 2015

Aitana, la chica de las botas.

Fecha: Mayo 2015
Tarifa: 120 la entera y 70 la media.
Contacto: 673378259/aitanascort.com
Ciudad: Madrid, Zona Arturo Soria.
Lugar de la cita: apartamento de la chica.
Edad: en la treintena, a ojo de buen cubero.
Carácter: muy maja y agradable, enseguida te hace sentir a gusto.
Físico: guapa de cara, ojazos claros, pechos operados pero gustosos, cintura estrecha.
Implicación: muy buena.
Higiene: buena.
Tatuajes: no vi.
Besos: a tuti-plén.
Francés: sin.
Griego: no.
¿Repetiría?: si.
Puntos a favor: su actitud y lo bien que me cayó,
Puntos a mejorar: ninguno en especial. Eso sí, la próxima vez planearemos mejor la cita.



Aitana llamó mi atención hace bastante tiempo. Por unas cosas o por otras no había intentado conocerla, hasta que el destino me lo puso un poco más fácil. Resulta que en su último cambio de ubicación, se trasladó a la zona de Arturo Soria. Por casualidades de la vida, es vecina de bloque de dos chicas que conozco. Cierta tarde me dirigí allí y cómo llegué un poco temprano, decidí dar un paseo. Cuando pasaba muy cerca del portal veo a una chica rubia salir. Botas altas negras y vaqueros, pisando con poderío y seguridad. Mis ojos se clavaron en ella al instante. Mientras nuestros pasos siguieron el mismo rumbo, no podía despegar los ojos de ella. No pasó de ser un detalle de un día cualquiera, hasta que descubrí que Aitana se había mudado a esa casa. Entonces supe que la chica rubia y Aitana eran la misma persona.

Pasado un tiempo la llamé. El tono de su voz y su manera de expresarse me gustaron al instante. Intentamos cuadrar agendas y resultó ser algo complicado. Ella disponía de media hora al final de la tarde del día siguiente, pero debía irse temprano. Personalmente siempre prefiero citas de una hora, en menos tiempo me es difícil disfrutar plenamente. Pero aun así, decidí cerrar la cita.

Para colmo, esa tarde me retrasé unos quince minutos. Al llamarla me dijo que ya pensaba que no venía. El tiempo apremiaba cuando tras la puerta apareció una chica rubia llamativa, en lencería, tacones y corsé. Sin embargo lo primero que me llamó la atención fueron sus ojos. Realmente preciosos, de un color claro intenso. Igual que por teléfono su manera de ser me trasmitió muy buenas vibraciones. Apenas charlamos un poco porque no había tiempo.

Aún cuando yo estaba con  la toalla en la cintura Aitana se acercó a mí y comenzó a morrearme. Besar no es el término. Ya que sus labios húmedos y jugosos devoraban mi boca. Una maravilla. Morbazo. La acaricio, palpando todo su cuerpo. Como sus tetas mientras ella no para de jugar. Más besos húmedos y lascivos. Si por mí fuera podríamos no hacer otra cosa en toda la cita. Lo cierto es que nos entretuvimos bastante con los preliminares. La tumbo boca arriba en la cama y me empacho de sus pechos. Recorro su cuerpo con mis labios pero no me deja bajar a sus labios menores. Creo que ella era consciente de la hora y que era mejor dejar pasar ese tercio.

Se acomoda a cuatro en la cama y me acerco a ella. Las medias y los zapatos dan el toque fetichista.  Introduzco mi polla y cómo diría el viejo Hank, comienzo a bombear. Lo hago con entusiasmo. Empujo flojo, fuerte, cambio de inclinación, agarro su culo, no paro. Noto el calor, el sudor bajando por mis sienes. Sigo un poco más fuerte hasta que es el momento de descansar o cambiar de tercio. Pero la tragedia no tarda en llegar.

El teléfono de Aitana echa humo. Ella se da cuenta de la hora y me dice que tiene que marcharse. Igualmente la media hora ya cumplió, pero la prisa y el estrés es evidente. Finalmente acabo con la combinación de francés-paja-morreo. Una pena el problema del tiempo, que sin embargo no pudo evitar que fuera un más que grato encuentro. Tendremos que volver con más tranquilidad.









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