viernes, 22 de mayo de 2015

Luna, seducción rusa.

NOTA: Entrada rescatada de la antigua versión del blog. El que se narra aquí es el primer encuentro que tuve con Luna. Durante un tiempo se convirtió en Sospechosa Habitual, hasta que su mudanza a una zona de muy difícil acceso para mí, ha dificultado que vuelva a verla. Actualmente, si es que no ha habido ningún cambio, regenta un chalet de compatriotas suyas junto al Auditorio de Almería. Pero retrocedamos uno poco…


Fecha: Enero 2014.
Profesional independiente.
Contacto: 669746226-
Ciudad: Almería. Cerca de la Avenida del Mediterráneo. Actualmente junto al Auditorio.
Lugar de la cita: apartamento de la chica.
Tarifa: 80€/h.
Nacionalidad: rusa.
Implicación: muy buena.
Edad: ¿en los treinta?
Carácter: simpática y abierta, suavemente seductora y le gusta charlar.
Descripción físico: rubia ojos claros, pequeñita con curvas, culo respingón, pechos operados, piel suave.
Besos: abundantes.
Francés: sin y con.
Tatuajes: uno en la parte baja de la espalda.
Griego:si, pero no probé



En la mayoría de ocasiones lo mejor es fiarse de la intuición, y así lo hice tras hablar por teléfono un par de minutos con Luna. Fue una conversación estándar en estos menesteres, pero algo me dijo que sería una buena elección. Me guio muy amablemente hasta encontrar su alcoba y en el primer instante se confirmó el pálpito. En bata, sobre unos tacones inmensos y con lencería fina negra, medias incluidas, me recibe sonriente. Luz tenue y tras las presentaciones me hace pasar a su habitación. Luna es seductora, de forma suave hace que vaya entrando en situación. Me roza suavemente, bromea con picardía y nos vamos acercando cada vez más. Besos, miradas lascivas a través del espejo y nos desnudamos mutuamente. De pie me pajea mientras me besa y se frota contra mí. Se da la vuelta sigue frotándose con su culo, respingón, suave y muy apetecible.

A mi pesar tenemos que frenar un poco y pasar a la ducha. Mientras lo hago ella revolotea por la habitación y allí la encuentro al salir. Su francés es pausado y suave, se regodea con mi miembro mientras me mira desafiante. Lo realizó con y por lo que entendí, si lo hubiera comentado antes, lo habría hecho sin. Pero de todas maneras es el mejor francés con que me han hecho nunca. Sobre todo al bajar por los testículos y otras zonas. Quiero corresponder y deleitarme un poco con su cuerpo pero no me da tregua y en cuanto me despisto está cabalgándome. Intenso, más suave al principio, con cambios de ritmo, morreos, algún cachete en su nalga, comentarios morbosos, se va haciendo más fuerte y crece la excitación. Se gira y sigue cabalgándome de espaldas, estrujo su culo y aumenta de fuerza.

Desde hace un buen rato estoy al límite, a punto de correrme, pero logro alargar el placer un poco más. Pasamos a cuatro. La redondez de su culo y cómo se curva al final de su espalda se me ha quedado clavado en la retina. Ella gime y sigo follándola con ahínco. Minutos después me doy por vencido y me corro con un sonoro orgasmo. Curiosamente, debido a la excitación mi pene no baja del todo y se queda semi-erecto un buen rato.

Reposando charlamos bastante, hasta que me da por mirar un reloj que hay en la pared y me alarmo porque el tiempo está a punto de acabar. Sin decir nada, ella se vuelve a poner picarona y me pone firme otra vez con un francés. Muy cortito porque estoy ansioso por follar de nuevo. Me cabalga un poquito rato, esta vez dejando que mire como se cuela mi polla por su coño. Salta hacia la cama y con las manos y pies sobre  la cama levanta la espalda y me ofrece su vagina. Otra visión que tardaré en olvidar, fuera de mí la ataco. De rodillas la penetro y ella se retuerce mientras habla. Empujo cada vez con más fuerza hasta que acabamos cayendo en el misionero. Me recibe con sus piernas muy abiertas y el acoplamiento es perfecto. Me corro en apenas un minuto. Hacía tiempo que no me corría una segunda vez tan rápidamente.

Otro poco de reposo y de conversación y me arreglo para marchar. Según salgo por su puerta me doy cuenta de que me ha vuelto a poner cachondo. Las obligaciones me reclaman, pero me habría dado la vuelta muy gustosamente en busca del tercero.








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