lunes, 18 de mayo de 2015

Leticia Blonde, excelencia sexual.



Recuperamos otra entrada del antiguo blog, aprovechando que Leticia Blonde está de nuevo por Madrid. Durante años Leticia fue una de las chicas más famosas y solicitadas que estaban en activo. Se trasladó a Francia y actualmente realiza visitas tanto a Madrid, cómo a otras ciudades españolas. Aun con el paso del tiempo y otros cambios, sigue siendo un valor seguro.



Nombre: 
Leticia B.
Profesional: independiente
Fecha: noviembre 2014.
Contacto: 654873210
Ubicación: Madrid, zona Callao. Actualmente C/ Orense.
Tarifa: 120€/h.
Nacionalidad: brasileña.
Implicación: muy buena.
Edad: 30 según la publi.
Carácter: cariñosa, simpática y morbosa en el tema.
Físico: tal cual las fotos, guapa de cara, muchas curvas, pecho operado y actualmente con cuerpo fitness.
Higiene: optima.
Tatuajes: base de la espalda y pie.
Besos: si.
Francés: sin y hasta el final.
Griego: si.
¿Repetiría?: si.
Puntos a favor: carácter, físico y saber hacer.
Puntos en contra: dificultad de quedar con ella.



Leticia Blonde es una de esas chicas que dejan huella. Durante unos años estuvo instalada en Madrid y pude disfrutar de multitud de encuentros con ella. Algunos de los cuales han sido los más memorables que he tenido en el sexo de pago. Hará tres años o cuatro años se trasladó a París en busca de mejores pastos. Desde entonces, ha hecho unas pocas visitas a España para trabajar unos días.

En el recuerdo tenía y tengo, a una Leticia que roza la perfección. Formal en las citas, un entorno siempre óptimo (limpio, ordenado y hasta bonito), con un saber tratarte impecable que hace que estés cómodo, una puesta en escena muy sexy y a la vez natural, ella siempre con un aspecto impecable, unas citas siempre diferentes, con morbo, imaginación y adaptándose al momento. En fin, que las expectativas y la ilusión eran grandes.

Sorpresa al abrirme la puerta. La veo cambiada. Normal, han pasado dos años. La impresión es que está algo cansada, sus ojos así lo evidencian. Pero lo que llama más la atención es su silueta. Por lo que me dijo, se ha aficionado mucho al deporte y tiene el cuerpo más formado y duro. No es un cuerpo musculado totalmente pero se le nota. Lo que no ha cambiado nada es su simpatía y su trato. Incluso me sorprende que se acordara de algunas cosas sobre mí, siempre me pareció muy dulce y detallista.

Nos sentamos en el sofá a ponernos un poco al día. Una bebida, algo de conversa y pícara comienza a tocarme el paquete mientras sigue hablando. Ese gesto, típico suyo, siempre me gustó mucho. Al momento ella está de pie provocándome mientras restriega su culo contra mí. Lo sigue tendiendo de libro, esas nalgas separadas por el hilo del tanga. Toco, magreo, succiono y ya estoy cachondo perdido. Pero toca sesión de higiene. Ducha de rigor y pasamos al dormitorio. Algo pequeño, he de decir, pero suficiente para nuestros asuntos. Me come enterito mientras se acerca a mí polla. Antológico francés. Tal y cómo lo recordaba. Suave, salivado, con ritmo y variaciones. Y esa mirada de zorra que pone mientras caen babas por la comisura de sus labios. Cambiamos las tornas y ahora me toca comérmela entera. Aquí ella hace un poco de teatro, porque en apenas dos minutos sé que no soy capaz de que una mujer se corra mientras se lo como. Aunque tenga esos pequeños espasmos.

En fin, ella sale al baño, nos limpiamos un poquito y seguimos al lío. Impresionante amazona. Me cabalga del derecho, del revés, a la japonesa, por delante y por detrás. Los acontecimientos se amontonan en mi mente. Despacio, deprisa, apretando los músculos de su vagina, con sus tetas en mi boca, tumbada encima de mí, me folla, la follo. Un no parar. Nos incorporamos sudando y la ataco a cuatro. Primero con el griego. Me pide cachetes más fuertes en sus nalgas, la inclino hasta que apoya la cara en el colchón y ataco con ahínco. La sujeto, se agarra a mí y busca una mayor profundidad en la penetración. También me deleita con unos movimientos de caderas típicamente brasileños. Se tumba boca arriba y la visión de cómo se abre el ojete y me mira para que la penetre, es de las que se quedan grabadas en el cerebro. Tras un rato de misionero con griego, hacemos una pequeña parada. Ambos sudamos a borbotones pero yo no quiero parar. Le digo que me vuelva a cabalgar y le indico que se coloque en la posición que más disfruté. Llevamos un buen rato soltándonos guarradas uno al otro, sobre culos, pollas, zorras y leche. Leticia nota que ya tiene mi orgasmo enfilado y mantiene sus embestidas. Me oigo gritar cuando me corro.

Tras la batalla un poco de relax. Bebida, limpieza y hablamos de nuestras cosas. Se interesa por alguna cosa mía, como digo tiene buena memoria y me pregunta y hablamos sobre cómo le ha ido en el país vecino. Un encanto de mujer. Con una última broma cierra la puerta tras de mí. Ha pasado ampliamente el tiempo contratado pero se me ha pasado en un santiamén. Ni si quiera me ha dado tiempo a poner en práctica todas las ideas guarronas que he tenido mientras estábamos dándole al tema. En fin, espero poder visitarla de nuevo antes de que se marche. Es un solete de chica, está buena y además es una artista del sexo. No se puede pedir más.











 

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