jueves, 21 de mayo de 2015

Gabriela, mulata brasileira

NOTA: entrada recuperada de la anterior versión del blog.

Fecha: Octube 2013
Profesional independiente.
Contacto: 693253575
Web: www.gabrirlaescorts.webnode.es
Zona: Calle América, Almería.
Lugar de la cita: apartamentos de la chica. Impecable.
Tarifa: 100€/h.
Nacionalidad: brasileña.
Implicación: muy buena.
Edad: 24 dice su publicidad.
Carácter: poco conversadora, da la impresión de ser muy tranquila pero es simpática. Para mejorar es que según se acaba el tiempo pasa bastante de uno y se pone a recoger la habitación, se marcha, juega con el móvil, etc.
Descripción físico: bonitas curvas, amplio trasero y amplio pechamen, piel suave y apetecible. En general una mulata guapa y un par de quilos de más que no tienen mayor importancia.
Higiene: muy  buena.
Besos: picos robados. Creo que depende de la sintonía.
Francés: sin.
Tatuajes: no.
Griego: no pregunté

¿Repetiría?: tardé un poco pero ya lo hice.



Vistas mis experiencias de mis últimos meses parece que estoy pasando por una racha de chicas mulatas con muchas curvas. En fin, esto va por temporadas. Recuerdo una que me dio por las jovencitas españolas y otra por las maduritas. Pero a lo que vamos. Gabriela es otra de las clásicas almerienses, tal y como descubrí al investigar un poco su teléfono después de ver un anuncio suyo. Según me dijo lleva tres años en la ciudad y no tiene planes de moverse de ella. Además de servicios de sexo completo ofrece masajes, que pueden ser combinados con sexo o solamente con terminación manual. Yo opté por una hora de sexo normal. Fallo mío no preguntar detalladamente los servicios, porque me quedé sin saber algunas cosillas. Tomaremos nota para que no vuelva a pasar.

Me recibe en lencería y subida a unos tacones. Gabriela es una chica algo grande, de muchas curvas y encima de esos zapatos impone un poco. Sonriente y amable me hace pasar a un dormitorio con un baño incorporado.  Impecable limpieza y todo muy ordenado. Luz tenue, música, algunos adornos, todo muy confortable y da buena sensación. Presentaciones rápidas, me hace abonar y me pasa al baño, solo. A priori prefiero que sea menos mecánico, pero bueno, tampoco pasa más. Salgo de la ducha y mientras se acerca a mí, se va desnudando. Intercambiamos un par de bromas y comienzan las exploraciones mutuas. Pasan dos minutos y a cuatro en el sofá comienza con un francés. Estupenda visión la que ofrece, madre mía que culámen. Solo superable por su francés, húmedo y suave, poco agresivo pero con un sinfín de variantes, cada una más placentera que la otra. En la habitación suena un programa de música de radio fórmula. Cuento hasta cinco canciones que suenan mientras ella sigue a lo suyo. A tres minutos de media, más las presentaciones de los gili presentadores, calculo que estuvo cerca de los 20 minutos en la misma posición. Nada que objetar. Hubiera estado otros tantos días allí mismo.

Le pido que se tumbe y comienzo a recorrer deleitosamente su cuerpo. Apetecible y de una piel muy suave. Me atiborro de sus pechos y tras muchos rodeos me acerco a su clítoris. Esta vez estoy demasiado ocupado para contar canciones de la radio, pero  Gabriela se moja, abre las piernas, se toca los pechos, me agarra para dirigir mejor la operación, se empapa, le meto los dedos, juego con su culo, mordisqueo (con cuidado, eso sí) su clítoris, vuelvo a jugar con sus labios, me acaricia la polla con el pie, tiene las mismas ganas que yo hacía un rato de que se acabe el sexo oral. Un francés de refresco y al misionero. De diez su manera de acoplarse a mi cuerpo. Mi polla entra y sale notando todo su sexo, más fuerte, más flojo y el placer va aumentando. Después pasamos a posición de a cuatro. Pasa lo mismo, el cuerpo de Gabriela se acopla al mío de una forma muy placentera. Agarro, estrujo su culo y al dejarlo libre se mueve como sólo las brasileñas saben hacerlo. Otro buen rato y ella me cabalga. Más de lo mismo. Es una amazona de primer nivel.

Nos incorporamos un segundo y aprovecho para tomar un poco de aire. En ese momento suela la alarma de su móvil. Se ha terminado el tiempo, así que a modo de emergencia terminados con un francés que desemboca en sus pechos.

Mientras recupero  el aliento, ella empieza a ordenar y disponer. Sale y entra de la habitación y cuando salgo del baño ella no está. Ciertamente un punto a mejorar es ese. Un poco de atención pos coital, una mínima conversación y no meter presión con la dichosa alarma, sería ideal para tener una experiencia de diez con ella. Son cosas pequeñas que deslucen el conjunto. Pero bueno, temo que volveremos a vernos.





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