martes, 12 de mayo de 2015

Chanel: la polémica está servida

Nombre: Chanel
Fecha: varias.
Tarifa: 70 la media 150 la entera.
Contacto: 651156144.
Anuncio: pinchar aquí.
 Página web: pinchar aquí
 Ciudad: Madrid, Zona de Plaza de España.
Lugar de la cita: piso de la profesional.
Edad: ¿30?
Carácter: muy tranquilo y algo distante en ocasiones.
Físico: voluptuoso, prototipo de latina con muchas curvas.
Implicación: a rachas.
Higiene: buena.
Besos: picos robados
Francés: sin.
Griego: no.
¿Recomendable?: no me atrevería a recomendarla a ciegas.
Puntos a favor: amplia disponibilidad, físico (si es de los que te gustan), se deja llevar
Puntos en contra: actitud algo pasiva.




Esta es una entrada difícil, por cuanto los servicios que ofrece Chanel están rodeados de polémica y yo, a pesar de disfrutar de ellos, no me atrevo a recomendarla ciegamente. Cuando leí por primera vez en los foros de internet sobre Chanel, enseguida captó mi atención. Por lo que se decía, tenía un físico muy voluptuoso y una alta implicación. Por diversas causas y a pesar de un par de intentos nunca llegué a conocerla. Tiempo después los buenos comentarios sobre ella parecían ser mínimos ante la abalanza de críticas hacia su trabajo. Es evidente que no siempre puedes contentar a todos, pero la corriente en contra de su buen hacer era tan fuerte, que a uno le hacía dudar mucho. Además, sus tarifas suelen estar siempre por encima de la media de profesionales más o menos de su rango (esto es más una percepción personal, porque en si mismo es muy difícil no ya de demostrar, sino de explicar objetivamente). Pero lo que es indudable es que sus fotos son un gran gancho para los amantes de  las curvas infinitas y que su cuerpo se corresponde con ellas, a pesar de los retoques que tienen.

Al fín me decidí a conocerla y en ese primer encuentro salí un poco desorientado. Digamos que una parte de la cita me gustó y la otra me decepcionó. Ahí entendí un poco la disparidad de opiniones y la polémica que suscitan los servicios de Chanel. La cuestión es que físicamente me gustó tanto, que he regresado en varias ocasiones para verla, todas ellas muy espaciadas en el tiempo. Y a pesar de pasármelo bien, entiendo perfectamente las críticas que recibe.

Tras mi primera visita me di cuenta que al menos en mi caso, es mejor llevar la iniciativa uno mismo. Ella es más bien tranquila y se deja hacer, dentro de un orden, evidentemente. Esa actitud tranquila a veces parece pasotismo y cierta ausencia, parece que esté allí esperando a que el cliente termine, implicándose lo mínimo posible. Además recibe las 24 h., con lo que cansancio y el desorden horario no debe ayudar mucho en este aspecto. A pesar de ello he logrado tener potentes experiencias con ella, como vulgarmente se diría: echar un señor polvazo.
Una de las citas más divertidas y con un morbo especial que tuve con ella fue una mañana de primavera, en la que por motivos profesionales estaba muy cerca de Plaza de España, tomando un café con un compañero. Al rato de estar allí Chanel entró en el establecimiento, con unas enormes gafas de sol que tapaban la mitad de su cara y en vaqueros. No se si me vio o si me reconoció, pero yo lo hice al instante. Ella se sentó en un taburete de la barra y pidió algo para desayunar. La situación ya me estaba dando morbo y este se disparó cuando comprobé cómo se bajaban sus pantalones en el asiento, dejando ver su tanga y parte de su voluptuoso trasero. Ella terminó antes que nosotros y salió. Sin duda se dirigiría a su lugar de trabajo. En cuanto pude me disculpé con mi compañero y con una excusa rápida nos separamos. Descolgué el teléfono y llame a Chanel. Diez minutos después me habría la puerta de su piso.

Al entrar la vi totalmente desnuda, solo con unos zapatos de tacón de aguja. Se disculpó diciéndome que acababa de llegar de la calle y no le había dado tiempo a vestirse. No me importó lo más mínimo, de hecho me encantó y pasamos un buen ratito juntos, antes de volver a mi obligaciones.

Mi último encuentro con ella fue un casi calco de las expes anteriores. Con su parte mala, no hay sorpresas ni nuevas experiencias, y su parte buena, sabes bien lo que  te vas a encontrar. Un día después de trabajar me encontraba por la zona y le di un telefonazo. Me recibió con un conjunto de lencería negro realmente espectacular. Ya hay algo de confianza así que charlamos un poco sobre las novedades desde la última vez que nos vimos. Siempre me encanta verla andar por el pasillo delante de mí. Ese culo sobre esos tacones me trastoca sobre manera. Después de la pertinente ducha regresamos a la habitación. Normalmente me gusta mucho besar a las chicas, pero con Chanel nunca he tenido la sintonía adecuada para ello y apenas intercambiamos unos piquitos. Me centro más en besar y chupar sus enormes pechos.

Su francés es un poco repetitivo en cuanto a técnica, aunque ya no se limpia tan a menudo como antes y esa humedad la agradezco más. Otra cosa en la que ha cambiado un pelín es que a veces suelta comentarios guarros, lo que también se agradece. Pero en fin, el francés no es su punto fuerte. Al acabar le indico que se tumbe y al pretender disfrutar un poco de su cuerpo, le entra un ataque de cosquillas. Así que directamente ataco su clítoris. Sus labios vaginales son delgados y estrechos y realmente me gusta chupárselo. Chanel está receptiva y va guiándome para darle placer, tanto en sus partes íntimas como en sus pechos, apretando sus pezones. Ella gime, se mueve y noto un calor especial en su vagina. Un rato después noto bajar sus fluidos vaginales a chorro. Una vez. Seguimos con la misma actividad, me dice alguna cochinada más y vuelvo a notar la salida de sus fluidos. Pasados unos minutos una tercera vez. Unos espasmos y se retuerce cerrando las piernas. Gime un poco más y damos por terminado el cunnilingus.

De espaldas a empieza a cabalgarme. El ritmo se anima y la potencia también. Restriego su culo con mis manos, es una maravilla de la naturaleza y levantando mi pelvis busco una penetración mayor. Ella bota literalmente sobre mí y sobre la cama, veo en primerísimo plano como mi polla entra y sale de su vagina. Voy incrementando la potencia de las embestidas hasta que no es ella la que me está follando a mí. Si no al contrario. Ignoro cuanto estuvimos con esa práctica, pero fue lo mejor del tema.

No recuero porqué pero me vuelve a hacer un poco de francés y me enfunda otro condón. Colocada encima mio de nuevo, me deslizo un poco hacia los pies de la cama para que sus pechos queden a la altura de mi cara. Me los como con fruición mientras me folla de nuevo. En cierto momento noto que ha encontrado una posición óptima, así que la agarro de las nalgas y ayudándome de las manos comienzo a contra embestirla con fuerza. Ella se deja hacer, relaja las piernas y al poco me voy con un sonoro orgasmo.

Un poco de descanso mientras termino el refresco y hablamos un poco más. Me dice que hacía muchos días desde que no se corría y que le ha gustado mi cunnilingus. Ella no parece tener prisa y ciertamente me enrollo un poco demasiado hablando, con lo cual nos hemos pasado ampliamente del tiempo contratado.









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