miércoles, 13 de mayo de 2015

Arancha Madrid, perfecta madurez.

Fecha: Agosto 14
Contacto: 658293829.
Ciudad: Zona Arturo Soria (Madrid)
Lugar de la cita: chalet. Limpio y ordenado.
Tarifa:100/h.

Nacionalidad: española

Implicación: muy buena.
Edad: en los cuarenta.
Carácter: dulce y atenta, con mucha clase. En el tema se adapta desde lo más tranquilo a cosas más enérgicas.

Descripción físico: rubiaza espectacular (de esas que rompe cuellos al pasar por la calle), maravillosamente conservada, guapa de cara, porte elegante, amplio pechamen y culamen, pibonazo sin paliativos.
Besos: sin problema.
Francés: sin.
Griego: no pregunté.
¿Reetirías?: Sin duda… ;)




NOTA: entrada ya publicada en la anterior versión del blog.

Conocí hace algún tiempo a Arancha, tanto, que parece que fue en otra vida. Fue un encuentro un tanto rutinario, la verdad, y se me quedó la espina clavada. Creí que la cosa podría dar más de sí, y por una vez no me equivoqué.

Quedamos a primera hora de la mañana. Llegué pronto y vi a Arancha llegar a la casa. Vestida con un pantalón corto y una camiseta. Estaba espectacular y comencé a ponerme nervioso frente a lo que esperaba. Minutos después me abre la puerta, vestida con una falda, unos tacones que le hacían una silueta impresionante y una blusa a medio cerrar en la que sus pechos, luchaban por poder salir.

Tranquila conversación inicial, en la que mis ojos no sabían donde posarse y mis manos, tampoco. Arancha es una mujer en toda la extensión de la palabra. Elegante, seductora, con un poso de haber asimilado bastantes cosas de la vida. Y si, está cómo un tren. Tras la sesión higiénica, Arancha se acerca a mí. Con su altura y los tacones, me siento pequeño pequeño. Ella lo debe notar y nos sentamos en el borde de la cama para proseguir con los juegos. Sus pechos son enormes y jugosos, me entretengo con ellos mientras me dice alguna guarrada. Por indicación suya prosigo chupando y jugando con su apetitosa boca. Mientras seguimos dándonos el lote su blusa desaparece. El sostén tampoco tarda mucho en hacer lo mismo. Se levanta y le ayudo a quitarse la falda. El tanga, las medias negras y su culo conforman un cuatro tremendo. La meto mano con más ahínco y mi boca busca la suya y todo lo que hay alrededor de ella. Verla con los zapatos de aguja y las piernas abiertas sentada en el borde de la cama es una de esas visiones que no se olvidan.

Me propone una cubana. Con semejante pecho imposible decir no, pero aguanto muy  poco. El cuerpo me pide más acción. Se lo comunico y en un instante la tengo cabalgándome a la japonesa. Con fuerza. Me sorprende ya que la esperaba más suave al principio. Ambos embestimos con fuerza y la agarro de los tobillos ara ayudar a la penetración. Un par de variaciones más, en la que meja al alcance de mi boca sus tetazas y el placer va aumentando. Cambiamos a cuatro. Antes de atacar me entretengo un poco con su esplendoroso culo, chupando y dando algún cachetito. Pasamos un buen rato así, con los cuerpos acoplados y cuando pienso en proponerle un misionero para poder disfrutar de nuevo de su boca y pechos, me corro sin solución de continuidad. Creo que contuve un alarido.

Un poco de relax, un ratito ameno en su compañía y el tiempo acaba. Decididamente una chica con la que disfrutar más en próximas ocasiones.









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