jueves, 23 de abril de 2015

Claudia, el valor seguro de Cuba.

Fecha: Abril 2015/Septiembre 2014.
Tarifa: 90/h.
Contacto: 915720124 /www.somostudiosaspecaminosas.com
Ciudad: Madrid, Zona General Yagüe.
Lugar de la cita: piso de agencia.
Edad: ¿30 y?
Carácter: abierta y atenta, es fácil estar a gusto con ella.
Físico: mulata con curvas, cara atractiva y morbosa, piel suave, amplias curvas y trasero para agarrarlo y no soltarlo jamás.
Implicación: muy buena.
Higiene: buena.
Tatuajes: sobre el pecho izquierdo.
Besos: sin problema
Francés: sin.
Griego: si.
¿Recomendable?: si.
Puntos a favor: su manera de encarar las citas y sus variados recursos.
Puntos en contra: ninguno en especial.





Sobre Claudia en su día escribí dos experiencias. La más antigua data de Septiembre de 2014 y la más reciente de Abril de 2015. Hace pocos días volví a visitarla, así que creo que es buen momento para volver a colgar ambas experiencias. 

Abril 2015
Hace un tiempo escribí una experiencia con Claudia, aquí publicada. Durante unos meses le he hecho varias visitas y hace poco fue la última. La ficha de Claudia ya la incluí en la otra entrada y cómo no ha habido ningún cambio sustancial, no la vuelvo a repetir.
Un día de primavera cualquiera tras pedir cita telefónicamente me persono en la casa. Es curioso, pero no deja de sorprenderme la decoración y el ambiente que se respira en la casa de General Yagüe. Tiene una personalidad muy particular, con un toque entre castizo y kitsch. En fin, que tras pasar a una de las habitaciones oigo acercarse sus tacones y se asoma sonriente por la puerta. Hay más confianza y tras una breve charleta pasmos al ritual de la higiene. Ya higienizados los dos, nos vamos acercando mutuamente, de pie junto a la cama. Unos leves preliminares con besos y caricias y cuando mi mano recorre su monte de venus, ella dice: “Espera”. Se sienta sobre el borde de la pila del baño y abre las piernas, apoyándolas en alto. Sonríe. El morbo me sube por todo el cuerpo y me abalanzo sobre ella. Le como los morros, los pechos y mis manos recorren sus muslos. No resisto ver su coño abierto y me voy directo a él. La visión desde ahí abajo es muy sexy y voy acariciando su cuerpo, hasta que la agarro del culo y la levanto un poco para poder comérselo mejor. Ella se ríe y me dice que mejor vayamos a la cama.

Claudia se reclina boca abajo en el colchón para ajustar un poco la ropa de la cama. No puedo evitarlo y ante semejante visión me acerco traicioneramente y comienzo a jugar con su culo. Besos, caricias, palmaditas y mi legua busca sus labios inferiores. Ella se da la vuelta y me ofrece de nuevo su coño. Primero con suavidad y después con intensidad creciente, mi boca y mi lengua recorren de todas las formas posibles su sexo. Lo beso, chupo, lamo, lo mordisque con los labios, con los dientes, le meto la lengua, escupo, succiono. Entro en un estado de frenesí total, restriego toda mi cara por él, empapándome de sus cálidos flujos. Ella se retuerce y gime. Dice que la voy a volver loca. No puedo parar. Mi cara, su coño y entrepierna,  la sábana están empapados. Cada vez es más intenso. Le meto la lengua hasta el fondo, mi tabique nasal se clava en su clítoris, restriego mi cara en su humedad. Noto que quiere aflojar la marcha, pero insisto y la provoco. Quiero saborearlo más, quiero que se corra. Que no pueda más. “Me vas a volver loca” repite como un disco rayado. Tras un rato largo, Claudia se escabulle y me hace parar.


Me lavo un poco y me seco. Según me acerco de nuevo a la cama, ella bromea y colocándose a cuatro me agarra la polla y comienza a mamármela. Veo la escena en el espejo de la pared. Una maravilla ver las curvas de Claudia desde esa perspectiva, pero prefiero concentrarme en otros asuntos. Agarrando con una mano su cuello la invito a que se la introduzca hasta el fondo. La garganta profunda es puntual pero muy placentera. Me tumbo en la cama y ella prosigue. Me chupa y pellizca los pezones, me besa y me acaricia antes de volver al francés. Sin manos y más salivado que otras veces. Juega con mis huevos y va girando su cuerpo para facilitarme las caricias y toqueteos. Llegado un punto me coloca en coño en la cara y seguimos con el sesenta y nueve. Curiosamente es en esa posición cuando entra mejor mi polla por su garganta. Con un brazo alrededor de su cintura la acoplo para poder chuparla mejor y con el otro acompaño su cabeza mientras me la mama.

Me cabalga a la japonesa. Después con ambas rodillas en la cama. Después se inclina hacia mí. Le digo guarradas al oído. Mis manos se aposentan en su culo. Aumenta la velocidad. Estoy a punto de correrme pero seguimos. Después me cabalga de espaldas. No sé cómo hacemos, pero noto como le entra entera y sus caderas golpean con fuerza. Le toca descansar y pasamos al misionero. Empezamos un poco más tranquilos, el tute de la cabalgada ha sido importante. Vamos mejorando la penetración y el ritmo aumenta. No pasa demasiado tiempo hasta que ya estoy follándola con fuerza. De nuevo entro en estado de frenesí. Nos incorporamos y seguimos a cuatro. Al límite de mis posibilidades la follo lo más fuerte y rápido que puedo. Estamos empapados en sudor. No quiero parar y seguimos bastante tiempo.

Se impone un breve descanso. Aflojamos la marcha y nos tumbamos un momento. Pero apenas son unos segundos. Claudia me quita el condón, me acicala con unas toallitas las partes íntimas y comienza a chuparme los huevos mientras me pajea. De diez. Vuelve a atender a mi polla y yo ya quiero follar otra vez. Volvemos a cuatro y pasados unos minutos me vuelve a cabalgar. El tiempo pactado ya ha cumplido, así que mientras está encima de mí debo de concentrarme para acabar. Al fin, exploto.
Hecho polvo me quedo. A pesar de que el tiempo ya cumplió Claudia me deja reposar unos minutos. Más despabilado pasamos al baño y ella recoge un poco la habitación, que parece un campo de batalla. Otro gran encuentro con esta chica, que me hace pensar que ya es hora de experimentemos cosas nuevas para próximas veces. Algo se nos ocurrirá, seguro.


Septiembre 2014

Sin llegar a ser una de esas chicas que cariñosamente llamo sospechosas habituales, he visitado a Claudia en al menos cuatro o cinco ocasiones. A solas y en compañía de otras y siempre ha resultado una grata experiencia. Recibe en la casa de General Yagüe, ya publiqué otra entrada sobre Andreina, otra de sus chicas. Como decía, dicha casa es famosa por ofrecer servicios de sadomaso y todo tipo de fantasías y fetiches, además claro, de los servicios más estándar. Claudia ofrece sus servicios en muchos de estos campos y aunque siempre he hecho con ella cositas más normales, se nota su desprejuicio y naturalidad frente al sexo. Se siente cómoda, sabe lo que se lleva entre manos y siempre han sido buenos encuentros. Sin frialdad, artificios o malas caras. Siempre me ha llamado la atención la casa de General Yagüe. Su estética algo decimonónica y arcaica, la encargada en bata blanca, los miles de espejos en cada habitación, multitud de detalles que le otorgan una personalidad peculiar.

La última de las visitas fue en el mes de septiembre. Las vacaciones le sentaron a Claudia de perlas, con un tono de piel muy bonito y ella más relajada y contenta de lo habitual. Tras la espera de rigor llega, en bikini y tacones, muy sonriente. Tiene un pequeño deje al hablar que me resulta muy sexy y mientras nos aseamos bromeamos un poco.  Terminada la parte de la higiene, de pie se aproxima hacia mí y cara a cara nuestros cuerpos se buscan. Nos morreamos, nos metemos mano y saboreo  sus pechos y pezones. Pasados unos minutos, se sube de rodillas en la cama y comienza un francés. Fantástico. Húmedo y con variaciones. Lo único que no me gusta demasiado es que se limpia con papel y a mí siempre me ha gustado el toque de la saliva. Sin mediar palabra la agarro y comienzo una garganta profunda. Al principio más despacio y cuando se acomoda, más fuerte. Acoplo una mano a su cuello y la follo. Claudia no se achanta y oigo ruidos de su boca  al entrar y salir mi polla de ella. Me pide que me tumbe en la cama para proseguir con el francés. Ella continúa y deja su anatomía al alcance de mis manos. Al rato, se gira y se pone en la postura del sesenta y nueve. Sus labios vaginales y clítoris son jugosos y grandes. Me agarro a ellos, los lamo, chupo y saboreo. Abro sus nalgas, le doy algún cachetito y en cuanto puedo vuelvo a follarle la boca.

Estoy en pleno éxtasis cuando noto una nueva maniobra de mi compañera. Ha comenzado a jugar con mi culo y a introducir un dedo en él (previa aplicación de lubricante y de ponerse un condón). El conjunto me hace gozar cada vez más, hasta que pasado un tiempo, me corro.

Ambos nos relajamos tendidos en la cama, charlando. Tras un periodo razonable de recuperación reanudamos las hostilidades. Primero con francés y luego a cuatro. Las curvas de Claudia son una bendición para esta práctica. Pequeños azotes, embestidas, frases guarras y le pido que se suba en sus tacones y sigamos en la misma posición pero de pie. Accede a mi capricho y nos acomodamos en la nueva posición. Me entusiasmo cada vez más y un instante antes de correrme me suelta: “Dale candela a tu negra, cabrón”. Perfecto broche para mi segundo orgasmo de la tarde.

En fin, en lo personal es simpática y de buen trato y en lo puramente sexual, un valor seguro. Con la que además, se pueden poner en práctica muchas cosas.



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